Al celebrar en estos días 47 años de la dación de la Ley N° 13253, de colegiación profesional del contador público, es oportuno recordar que en mis visitas a Italia pude ver antiguos textos, de los siglos XV, XVI y XVII, sobre esta rama del conocimiento, que no es tan nueva como creen algunos estudiantes.
En 1494, en Venecia, dos años después del descubrimiento de América, se publicó la obra del monje franciscano Luca Paciolo, titulada Summa de aritmética, geometría, proportionati et proportionalita, que contiene un capítulo dedicado a la “contabilidad de los comerciantes” con el nombre de “Tractatus particularis de computis et scripturis”.
Luca Paciolo fue un gran matemático y es considerado uno de los grandes genios del siglo XV. Su libro se publicó el 10 de noviembre de 1494 e incluyó, por primera vez en la historia, escritos formales sobre contabilidad, considerando al mismo tiempo el ya famoso método de partida doble, que consiste en registrar una operación económica mediante una cuenta deudora y otra acreedora al mismo tiempo, lo que quedó expresado como uno de los aforismos contables: “No hay deudor sin acreedor ni acreedor sin deudor.”
Paciolo recomienda en su obra el empleo del plan de cuentas “tal como se usa en Venecia", dando a entender que él no fue el autor de ese método para controlar el patrimonio y obtener el balance, sino que recoge una práctica difundida ya en esa época en el ambiente financiero de Venecia, insistiendo en la necesidad de anotar el nombre de quien escriba los datos en los libros. Esa indicación se ha calificado del inicio formal de la profesión de contador, ya que al llenar datos tan importantes se hace responsable de una función con trascendencia.
Otra obra que merece comentarios es Indirizzo degli economi, del benedictino Angelo Pietra, editada en Mantua en 1586. El padre Pietra perfecciona los “balances de comprobación” y difiere a la persona de la entidad o “convento” con el propietario o encargado. Agrega, además, que el objeto de la contabilidad no es solamente la determinación de beneficios o pérdidas, sino que debe ocuparse de las modificaciones del patrimonio. En 1677, en Palermo, el sacerdote jesuita Ludovico Fiori publicó el Trattatato del modo di tenere el libro deppio domestico, que menciona los asientos compuestos, las regularizaciones y el cierre de cuentas que se utilizan hasta hoy. Fiori llevó la contabilidad al grado más alto hasta el siglo XVIII, época en que se modernizó la ciencia contable y continúa avanzando al servicio de la humanidad.
JosÉ Cavani RÍos. Abogado
Los partidos verdes
Hace algún tiempo, un trovador dijo de manera irónica que un ecologista era un marxista reciclado. Y aunque ni el pensamiento liberal ni mucho menos el socialismo pusieron como tema de estudio al medio ambiente hubo cierta afinidad entre este último y los movimientos políticos denominados “verdes”, surgidos en la década de 1960, basados en la oposición al capitalismo. En efecto, el casi irrefrenable auge industrial que experimentaron en aquella época los países desarrollados motivó la aparición de un movimiento “contracultural” adverso a las consecuencias ecológicas, liderado en sus inicios por los jóvenes y que después se consolidó en lo que hoy son los diversos movimientos medioambientales de la sociedad civil. Mientras esto se gestaba y expandía en Norteamérica, en Europa aquella corriente ecologista tuvo como resultado la formación de “partidos verdes”. En 1980, en Alemania los Die Grünen llegaron al Parlamento y desde entonces lograron una alianza efectiva con los socialdemócratas, la cual les ha permitido manejar algunos ministerios, al igual que en Francia donde la coalición con la izquierda beneficia a su significativa aceptación en la población.
En ambos casos, los temas que preocuparon a los partidos verdes han girado en torno a la administración adecuada de la energía nuclear, la regulación de los cultivos de transgénicos y el establecimiento de medidas sanitarias más estrictas en los alimentos que eviten la propagación de virus como el de la gripe aviar o el de las “vacas locas”.
En nuestro caso, el tema ambiental aparece en la agenda política como un asunto coyuntural, y esto se debe a que por el momento la cuestión ecológica es tratada de manera técnica por los diferentes órganos estatales especializados.
Hasta que no se genere un partido verde al estilo europeo, las diferentes agrupaciones políticas deberían manejar este tema dentro de sus planes de gobierno, lo que permitirá que canalicen las inquietudes de la gente y que éstas se reflejen en medidas o políticas de Estado, evitando de esa forma las manifestaciones violentas. No hay que olvidar que el Perú es una de las pocas naciones megadiversas, en donde el crecimiento económico y la protección del medio ambiente empiezan un proceso de armonización. Entonces, prevenir los conflictos sociales que puedan generarse en esta etapa, y que tengan como base el respeto hacia nuestro entorno, es una tarea más política que técnica.
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