Progreso en
la enseñanza
Lograr una
educación de calidad
es un objetivo
de gran importancia para el Perú.
A mediados de la semana que termina, el presidente Alan García se refirió a la decisión gubernamental de impulsar una política educativa cuyo objetivo central sea la elevación de la calidad, superando la lamentable situación de la enseñanza que existe hoy, caracterizada por niveles de calidad muy bajos, inclusive en comparación con nuestra región.
Desde esta columna, hemos manifestado gran preocupación por ese tema y, en la actualidad, reiteramos que, desde nuestra perspectiva, el Perú necesita con urgencia elevar el nivel de la educación, dado que sin una mejora en la calidad de la enseñanza nos será imposible mantener el ritmo del crecimiento económico, por lo cual nos arriesgamos a perpetuar el estancamiento, el atraso y la pobreza.
Por esta razón es que resulta urgente iniciar ahora un proceso destinado a conseguir que los niños y jóvenes peruanos –en especial los de los estratos más pobres– reciban una educación pública que les permita integrarse al mundo globalizado, con su sofisticación tecnológica y espíritu competitivo. Para alcanzar este objetivo es indispensable entender lo que se lee y tener capacidad para efectuar operaciones matemáticas elementales.
En este contexto general es interesante estudiar y tomar en consideración –sin caer en las imitaciones serviles– aquellos ejemplos de países que utilizaron la transformación educativa como palanca para lograr el desarrollo.
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