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ISSN: 1817-2423
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Giancarlo Stagnaro
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Gerardo Barraza Soto
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PROYECCIONES DEL ÚNICO MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO EN EL PERÚ
La ciudad y el arte
Al borde de una estación de trenes, se yergue el local del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Arequipa. A punto de cumplir tres años de fructífera existencia, este museo se ha erigido en un dinámico polo de atracción de artistas y muestras de todo el Perú.

Una casona al estilo californiano, ubicada en la antigua estación de trenes, alberga al actual Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Arequipa. A primera vista, el edificio parece sumido en la mayor tranquilidad. No obstante, el sonido de los trenes parece devolvernos a aquellos tiempos en que modernidad y experiencia artística iban de la mano.
Casona del MAC, en la antigua estación de trenes de Arequipa.
Todo museo implica un viaje por el descubrimiento y la apertura de los sentidos. Con mayor razón, esta premisa se cumple si hablamos de un MAC, ya que lo contemporáneo debe ir acorde con las nuevas tendencias, en particular si éstas se caracterizan por mostrar, en sus características, la inestabilidad y la condición efímera de la vida actual.
El MAC de Arequipa se ha propuesto encauzar la sinuosa aventura de lo contemporáneo para aproximar las preocupaciones del arte actual al público. En esa dirección, el valor de un museo contemporáneo reside precisamente en su renovación continua, en dejar atrás lo estático y fijo, a fin de lograr acceder a esa apertura y ese descubrimiento de manera democrática.

Tres años de vigencia

El MAC de Arequipa ocupa una casa cedida en concesión por una empresa ferroviaria. Cuenta con amplios salones de exhibición, un extenso jardín interior y una zona adyacente de usos múltiples. En el ingreso, nos saluda la escultura Nevada, de Javier Aldana.
Dentro de veinte días, este museo cumplirá tres años de difusión artística y polo de atracción del quehacer artístico en el sur del Perú. Eso es, a todas luces, un logro, dado el contexto actual y la unidad del equipo que conforma el Patronato del MAC Arequipa.
El director del MAC, Eduardo Ugarte y Chocano, está convencido de que, además de claridad en la parte económica, se necesita cohesión y visión conjunta. Tal fue el objetivo que reunió a distintas personalidades arequipeñas en torno a la creación de un museo de arte contemporáneo en la Ciudad Blanca.
Aunque trazado inicialmente en 1993, el MAC no se concretizó sino hasta diez años después, gracias a la iniciativa del historiador arequipeño Eloy Linares Málaga, quien convoca a un grupo de gente vinculada con la cultura y el empresariado arequipeño para formar el patronato del MAC. Posteriormente, se logró la concesión por más de treinta años. En la actualidad, el patronato lo preside Samuel Lozada Tamayo.

Escultura "Mujer de cera" de Johanna Hamann y cuadros de los arequipeños Miguel Cordero y David Suca, respectivamente.

Las instalaciones actuales del MAC se componen de cinco salas amplias en la primera planta y siete en la segunda. El primer piso alberga las muestras temporales (muchas de ellas provenientes del extranjero, como la de la finlandesa Tello Antilla) y el segundo las permanentes, a excepción de la sala dedicada a la fotografía de los hermanos Vargas, en el primer piso.
Muchos de los artistas de la sala permanente han donado o prestado sus obras. En la nómina figuran Ramiro Llona, José Tola, Gerardo Chávez, Fernando de Szyszlo, Natalia Iguíñiz, Jaime Higa, Luz Letts, Carlos Runcie Tanaka, Amelia Weiss, Claudia Cuzzi y Venancio Shinki. Otros creadores presentes son Eduardo Moll, Joaquín Roca Rey, Lika Mutal, Ángel Valdez y Johanna Hamann. Entre los arequipeños se encuentran Jaime Mamani, Evaristo Callo, Leonel Pamo, Susana Bouroncle, Miguel Cordero y David Suca.

Ciudad y arte

Ugarte y Chocano sostiene que, además de las actividades usuales como recolección de fondos y compraventa de obras, en el Perú se necesita una concepción más dinámica del museo y la museografía.
“Queremos salir de los marcos tradicionales. Lo contemporáneo tiene la característica de lo mediático, lo interactivo y, como es de fácil consumo, tiene que cambiar mucho, para que el que lo vea en enero vuelva en marzo y abril.”
Con ese fin, también se piensa instalar un parque ecológico. “Se intervendrá el exterior para mostrar que las esculturas estarán en el jardín, sino en el entorno del museo. El museo no sólo es el edificio, es su contorno, las cuadras adyacentes, las personas que cruzan, es una forma de ver la actualidad. Nuestro local es un corsé y tenemos que inventar nuestros salones.”
En esta dinámica, se pretende entablar un vínculo permanente con la ciudadanía. La tarea del MAC, en ese sentido, no es sólo mantenerse, “sino que el museo influya e intervenga en la ciudad y los ciudadanos”, sostiene el director del MAC Arequipa.
“La ciudad va perdiendo los títulos de selva de cemento o centro de contaminación. Se convierte en la ciudad amable, la búsqueda de la utopía urbanística, partiendo de lo que se tiene ya hecho. El MAC sería parte de la amabilidad de la ciudad. Eso tenemos que concretarlo en noviembre de este año con la exposición de esculturas al aire libre.”

Próximos proyectos

Interior del Museo de Arte
Contemporáneo de Arequipa.

La edificación de una sala de usos múltiples es el próximo paso del MAC Arequipa, que se implementará detrás de las salas, al frente de las oficinas administrativas. “Este gran espacio funcionará como galería. Tendrá un techo especial como una tramoya de teatro, instalaciones y muchas otras cosas, con un auditorio y cine. No hay un local así en Arequipa y lo están trabajando los arquitectos del patronato. También planeamos dirigirnos a los estudiantes de arquitectura para recabar propuestas.”
Muchos curadores e investigadores de Lima se mantienen en contacto con el MAC de Arequipa para estudiar posibles estrategias de difusión y crecimiento, como es el caso de Alfonso Castrillón. Por el lado netamente artístico, Juan Carlos Zevallos, miembro de la nueva movida arequipeña de pintura, surgido del MAC, exhibirá en México y China. Asimismo, próximamente se inaugurará en el museo una muestra de las apachetas de Runcie Tanaka. “También queremos implementar una biblioteca virtual de arquitectura y solicitaremos que tanto las escuelas de arte Carlos Baca Flor y de la UNSA, así como las facultades de arquitectura, nos faciliten ejemplares de las tesis de los alumnos que se gradúan para que de alguna forma el MAC cumpla a cabalidad las funciones de investigación y otorgue materiales para investigar”, comenta Ugarte y Chocano.
Como se puede ver, si bien es cierto se hace necesario un arduo esfuerzo para lograr un museo de arte contemporáneo, la meta no es inalcanzable. Todo depende de metas comunes que puedan beneficiar no sólo a los artistas, sino sobre todo proyectar esa luz al resto de la comunidad. En ese sentido, el ejemplo de Arequipa felizmente es claro y contundente.

La modernidad de Arequipa

>> Muchos autores han sostenido la modernidad de la Ciudad Blanca en comparación con otras ciudades del Perú. En el libro El suelo de Arequipa convertido en cielo (1752), su autor, Ventura Travada, sostiene que Arequipa es una de las ciudades más modernas del reino porque se reconstruye de manera distinta con los terremotos.
En 1834, Flora Tristán describe Arequipa como la ciudad más moderna del Perú y alaba la cultura de las mujeres arequipeñas en contraposición a la frivolidad de las limeñas.
Durante una visita en la década de 1970, la crítica argentina Martha Traba (quien falleciera en el mismo avión que Manuel Scorza y Ángel Rama) sostuvo que Arequipa es una de las urbes más modernas de América del Sur.
El teórico Néstor García Canclini ha sostenido que Arequipa cuenta con la arquitectura colonial más original de América Latina, lo cual le otorga un estado de puesta en modernidad.


> Giancarlo Stagnaro
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