Edición Nš 21
Lunes 23, setiembre 2002
Director:
Hugo Coya Honores
Editor:
Enrique Cortez

Redactor:
Jorge Coaguila
Editor Gráfico:
Alejandro Kanashiro
Diseño y Diagramación:

Julio Rivadeneyra Usurin.
Actuales
Mónica Delgado
Poesía que no se calla
Daniel Contreras M.
Encuentro con Marcos Silber

Reseñas
Angélica Serna
Amaru: Nueva colección
Álvaro Sarco
Reminiscencias incaicas

Ensayo
Sergio R. Franco
La tentación del fracaso


Documentos
Ángel Esteban
Dos cartas inéditas de Julio Ramón

Entrevista
Ángel Esteban y Ana Gallego
Ribeyro por Vargas Llosa


Precisiones
Jorge Coaguila
El otro Ribeyro


Lecturas
David Roca Basadre
A favor de los que sobran


Poesía
Miguel Á. Zapata
Eduardo Chirinos y el traspaso de la palabra








A favor de los que sobran

(David Roca)

   ¿Qué han hecho los gobiernos por nuestras culturas? La respuesta en muchos casos desoladora, hoy podría señalar un rumbo más óptimo. Lo importante de la propuesta de Eliane Karp es que las políticas culturales que intenta implementar son explícitas. Están impresas en blanco y negro y nos permiten discutirlas.

   “Para todos aquellos que se atreven a mirarse en el espejo, a quererse y a sonreír hacia el futuro”, dice en un elocuente párrafo de la dedicatoria de su libro Hacia una nueva nación. Kay Pachamanta, la antropóloga Eliane Karp, a la sazón esposa del Presidente de la República.
   En esta recopilación o suma de discursos y proyectos de ley hace gala de su compromiso sapiente y militante en un tema por demás incomprendido y que recién hoy deviene en capítulo preferente de la política del Estado peruano.
   Es decir, los derechos de las comunidades originarias andina, amazónica y afroperuana. Este acercamiento es desde la voz de los interesados y desde una comprensión realista acerca de la importancia de reintroducir la cosmovisión de los pueblos marginados.
   Apuesta difícil. Karp es consciente de ello y en pleno Congreso de la Conferencia Permanente de los Pueblos Indígenas –adonde difícilmente habría asistido otro modelo de Primera Dama– dice: “Yo sé que en cinco años no podemos deshacer 500 años de dolor, discriminación e injusticia. Va a ser largo, va a ser difícil. Pero si empezamos hoy día, ya hemos hecho algo, algo grande.”
   Pues de eso se trata. De reivindicar el lugar que merecen cuatro millones de peruanos, con sus costumbres, su visión del mundo, la defensa de la diversidad biológica estrechamente ligada a la revaloración de las culturas originarias, la lucha contra la pobreza, la adopción sin imposiciones de la modernidad y la globalización hasta ahora impuestas, en la práctica, por la fuerza.
   Además hay una revaloración de un ancestral concepto de comunidad, asombrosamente moderno para un mundo preocupado por su sostenibilidad, para “redibujar el rostro del Perú” en el interior de “un modelo de desarrollo incluyente” que tenga como ejes centrales la interculturalidad y la territorialidad.
   Reducir al tema de la posesión de la tierra la problemática de los pueblos indígenas fue un primer esfuerzo, meritorio, que los intelectuales más avanzados de las primeras décadas del siglo XX hicieron para desbrozar la espesa mata que separaba la república oficial de la “república de los indios”, herencia de la Colonia y de los primeros gobernantes posteriores a la independencia.
   Influidos por el positivismo liberal y el positivismo marxista el tema quedó reducido a un debate político, en efecto, pero en torno a problemas de derecho de propiedad.
   Karp tiene una visión integradora, la que se plasma en diversas iniciativas, que sólo pueden parecer subversivas a quienes sostienen el racismo cotidiano junto a un sentido común que mira, como siempre, hacia el lado equivocado de Occidente.
   Sin embargo, cabría observar que la complejidad que representa la situación de millones de peruanos, en extrema pobreza la mayoría, y que han emigrado del campo a la ciudad, no parece haber sido considerada en ninguno de los textos que componen el libro.
   Ellos y, sobre todo sus hijos, se encuentran en un limbo lingüístico, cultural y de identidad. ¿Son, por su visión del mundo, habitantes originarios o no lo son? ¿Son acaso, plenamente, gente de la ciudad?
¿Su situación compete a la Comisión Nacional de los Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos? Si acaso así fuera, ¿de qué manera? Si no es así, ¿le compete particularmente a alguna otra instancia en particular? Y si así fuera, ¿cuál?
   País complejo el nuestro que, a pesar de valiosos aportes, nos deja siempre preguntas abiertas. País problemático que, queda claro, no se resuelve a partir de normas que formen el corto plazo y el simple sentido común, sino que exige que las mentes más lúcidas naveguen incluso a contracorriente de intereses cortoplacistas, para armonizar un futuro de bienestar.
   Libro de lectura obligatoria, Hacia una nueva nación. Kay Pachamanta es un referente importante para entender el verdadero alcance de una influyente presencia en el Gobierno y la trascendencia de cuanto sustenta tal presencia. Pero, además, queda claro que la señora Karp de Toledo sabe muy bien de lo que habla.







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