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Actuales
Por:
Angélica Serna (*)
Arte popular
Arte popular de Cajamarca es la reciente publicación de Antares Artes y Letras. Se trata de
un aporte mayúsculo para entender una actividad poco reconocida en los medios “cultos”,
pero que constituye la razón de ser de miles de peruanos. Con este libro, Marcela Olivas Weston
nos acerca a la realidad humana de la ciudad donde se inició el Perú.
Como tema, la noción de “arte popular” ha sido más que polémica. En el Perú, esta discusión se inició en 1975 cuando el retablista ayacuchano Joaquín López Antay recibió el Premio Nacional de Arte. A la distancia, diremos que sucedió en una época que la permitía, pues la política cultural del gobierno de Juan Velasco Alvarado se basó en una revaloración de los símbolos andinos. Su estrategia –como ha señalado Mirko Lauer en Andes imaginarios– fue desenterrar un indigenismo político que tuvo sus mayores manifestaciones en las primeras décadas del siglo XX. Este discurso sobre lo andino tuvo por peculiaridad no entender su tema, pues respondió más a la visión de las clases dirigentes, a la visión citadina y supuestamente moderna que se interesaba en lo andino en función de su propia agenda.
No obstante, la polémica entre críticos, artistas plásticos y artesanos que reclamaban verificación no ha ido muy lejos desde 1975. Y lo que ha quedado es más bien una suerte de diálogo de sordos, en que se califica positivamente un “arte popular” en oposición a la actividad denominada “artesanía”. Frente a esta última, el arte popular nos entregaría objetos mejor acabados, menos serializados, además de un interesante espacio de exploración de formas tradicionales. Por su parte, la artesanía tendría una relación más estrecha con el mercado de lo étnico.
Una tarea pendiente es desentrañar las intenciones e intereses que sustentan el prestigio de un arte “culto” frente a uno “popular”. De hecho, los elementos de su resolución han sido planteados cuando otra oposición (cultura culta/cultura popular) fue problematizada, aunque no resuelta. Mas en ausencia de términos precisos, la reivindicación de un arte popular tiene una significación enfática y nos señala que en lo no letrado, en lo no “moderno”, existen expresiones de gran calidad.
A esta conclusión arribará el lector si revisa la reciente edición de Arte Popular de Cajamarca, una publicación de Antares Artes y Letras con el apoyo de la Minera Yanacocha. Su autora, Marcela Olivas Weston, nos presenta un completo panorama de los diversos géneros en que esta actividad se despliega, como el tallado en piedra, los trabajos en fibra vegetal, en cerámica, en textilería, en madera y cuero; en las máscaras, los espejos y marcos, la dulcería.
Acompañada por la cámara fotográfica de Daniel Giannoni, Olivas Weston nos invita a conocer el alma de los diversos pueblitos de la ciudad de los baños termales del Inca. A la vez, la abundancia de datos recopilados por la autora permite que esta publicación sea un manual necesario para entender un tema poco conocido en el mercado de los objetos estéticos.