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AÑO DE LOS DERECHOS DE LA PERSONA CON DISCAPACIDAD Y DEL CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE JORGE BASADRE GROHMANN
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  Apuntes

Por:
Hugo Coya (*)

Decir el mundo en
francés
“Los primeros textos escritos en el idioma claramente “francés” fueron Les Serments de Strasbourg, en el año 842, pronunciados por dos nietos de Carlomagno”.

Hubo una época en que resultaba equivalente hablar francés y ser civilizado. Poder expresarse en ese idioma constituía lo mismo que haber abandonado la condición de salvaje para incorporarse a un mundo donde la barbarie, el mal gusto, lo primitivo y lo rústico no tenían cabida ni espacio.
Sucede que el francés, más que una lengua, se transformó también, durante un largo período de la historia de la humanidad, en un estilo de vida, en una forma de ver el mundo. Comer y beber adecuadamente, vestir con elegancia, explorar el erotismo y hablar correctamente sólo adquiría sentido y alcanzaba su plenitud si era expresado en francés.
Surgido en los albores del siglo IX, el francés moderno es la fusión de varias lenguas distintas que descendieron del latín y que se hablaban en diversas partes de la Galia posromana, especialmente la región de Île-de-France, en los alrededores de París. Otra fuente fue el llamado “provenzal” o “lengua de oc”, que era la forma de comunicación usada en lo que hoy es el centro y sur de Francia. Éste alcanzó su mayor pujanza en el medievo, durante el llamado período de los trovadores, por medio de sus composiciones.
La asociación con el poder militar feudal dominante contribuyó decisivamente para que, en tiempos de Carlomagno y de sus sucesores, alcanzara su dominio territorial sobre Francia.
Los primeros textos escritos en el idioma claramente “francés” fueron Les Serments de Strasbourg, en el año 842, pronunciados por dos nietos de Carlomagno. El documento literario más antiguo es el “Poème de Sainte-Eulalie” (o “La Cantilène de Sainte-Eulalie”), en el año 881 (1).
Con las derrotas de los anglonormandos y el retorno de la corte a París durante el Imperio carolingio, al francés se le declara idioma nacional en el siglo XV. Las victorias militares francesas permiten su expansión y se le identifica como el idioma de los reyes.
Poco tiempo después, este idioma se convierte en lengua universal. En todos los países europeos lo hablaban los nobles, los aristócratas, los diplomáticos y todos aquellos que se consideraban cultos. La reina Isabel I, de Inglaterra, hablaba correctamente el francés. En San Petersburgo, durante la época de los zares, los aristócratas y los nobles, además del ruso, hablaban impecablemente el francés. Todo aquel que desconocía el francés era considerado ignorante (2).
“Va mucho más allá de los límites del Reino. No se limita ni por los Pirineos y los Alpes, ni por el río Rin. Existe el francés por toda Europa… es conocido en todas las cortes”, decía una edición de Le Mercure Galant, de 1694.
La gramática del francés hablado y escrito, hoy día, continúa en su esencia sin cambios desde fines del siglo XVII, cuando los esfuerzos oficiales para uniformar, estabilizar y aclarar el uso de la gramática francesa se institucionalizaron mediante la Academia Francesa. La lengua francesa ha permitido que Baudelaire, Rimbaud, Camus, Flaubert, Malraux, Sade, entre otros, puedan entregar al mundo algunas de las más bellas páginas. La literatura, la filosofía, la teología, la arquitectura, la diplomacia, la psicología y, en general, las artes alcanzaban su mayor esplendor o mostraban su savoir-faire cuando se expresaban en francés.
De acuerdo con los historiadores, la hegemonía del francés se inicia en el siglo XVII y permanece hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, cuando aún se usaba para evitar controversias en las comunicaciones diplomáticas. La victoria de los aliados, encabezados por Estados Unidos y Reino Unido, impone el uso del inglés a escala mundial.
A pesar de que el francés y el inglés son los únicos idiomas que se hablan en los cinco continentes, hoy la lengua de Molière cuenta con menos seguidores que la de Shakespeare.
Ochenta millones de personas tienen al francés como lengua materna, es decir, ocupa el undécimo lugar entre los idiomas más hablados en el mundo. Sin embargo, si consideramos aquellos que lo tienen como segunda lengua, se eleva a 180 millones de personas.
Convencidos de que el lenguaje, más que una herramienta comunicativa de intercambio de ideas, representa una manera de pensar y un marco para expresar nuestras propias experiencias y realidades, los franceses han decidido evitar que su idioma sea arrinconado en el contexto mundial (3).
“Lo que está en juego es la supervivencia de nuestra cultura. Es una cuestión de vida o muerte”, aseveró el director de la Alianza Francesa, Jacques Viot, durante un debate público a mediados de año en París.
La lucha por preservar el francés no es reciente. En 1994, ante la arremetida del inglés en la lengua gala (que algunos llaman “franglés”), el Gobierno francés ordenó encarcelar a aquellos que usaran en anuncios publicitarios palabras que mezclaran ambos idiomas. La medida fue un fracaso rotundo.
No obstante, son pocos los países en el mundo que alcanzan el esfuerzo de Francia para divulgar y preservar su música, literatura, cine y, fundamentalmente, su idioma. “Tenemos muchos medios para proteger nuestro idioma”, afirmó el director encargado de la difusión de la lengua del Ministerio de Cultura de Francia, Bernard Cerquiglini, en declaraciones a la prensa.
En ese objetivo, los franceses han decidido cumplir esa meta desde diversos frentes y ya pueden exhibir algunos resultados; por ejemplo, en el acceso a Internet. Se calcula que en 1996 sólo el 0.2 por ciento de las personas, cuyo idioma materno era el francés, tenía acceso a Internet. Hacia 2005 se espera que esta penetración alcance al 53 por ciento de la población que habla francés (4).
Otro esfuerzo desplegado es la creación de una red de televisión dedicada a la difusión de noticias durante las 24 horas del día, concebida por el presidente Jacques Chirac, y que algunos han denominado “CNN a la francesa”. El proyecto ha comenzado a ser ejecutado por la cadena estatal France Télévisions y la compañía privada TF1. Deberá estar listo a finales de 2004.
“Este canal promoverá la visión francesa que se necesita más que nunca en el mundo de hoy”, refirió, en una nota de prensa, el primer ministro Jean-Pierre Raffarin, tras el anuncio de la creación de la red de televisión.
“El nuevo canal emitirá noticias en inglés, árabe y español; y contará con un vasto equipo de corresponsales alrededor del mundo y un presupuesto inicial que alcanza los 110 millones de dólares”, informó Jérome Vion, de la oficina de Relaciones Públicas de TF1.
Sólo el tiempo dirá si el francés consigue remontar la nefasta coyuntura que enfrenta. Ya que como afirmó alguna vez el psicólogo francés Gustavo Le Bon: “La mayor parte de nuestras opiniones son creadas por las palabras y las fórmulas, mucho más que por la razón.”

(*) Periodista. Estudió en la Universidad de Lima. Trabajó
en la cadena de noticias CNN, Atlanta, Estados Unidos. Actualmente es director
del Diario Oficial El Peruano.

Notas
(1) Diccionario Enciclopédico Básico Salvat, tomo II, p. 659.
(2) “Bilingüismo”, Billy Peña. Diario Tiempo, Honduras, 17 de julio de 2003.
(3) Albet, A., Nogue, J. (1999) “Presentación: nuevas geografías culturales”. Documents d´Análisi Geográfica, 34, pp. 19-22.
(4) Sociedad de la información en Europa: presente y perspectivas 2001-2005, Telefónica de España.
 
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