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EDICION NUMERO 54
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A
LOS LECTORES
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“Perú: ¿un mundo negro sin novela negra?” es el título del diálogo que en esta edición entregamos como primicia. Pero esta interrogante también es una entrada excelente para pensar la relación entre las producciones culturales y las condiciones temáticas que ofrece nuestra realidad social.
Si observamos la reciente producción editorial, no podemos negar que los textos más relevantes están dedicados a la investigación de los “oscuros” años de la dictadura fujimorista. Hoy que audios e “informaciones” nos actualizan la presencia de la red corrupta de la década pasada, es necesario entender los comentarios generados, como una necesidad de explicación en el público lector, como un horizonte de lectura existente en el país para el género que explora el crimen.
Es cierto que no debemos ir muy lejos con estas especulaciones. Tal vez el momento sea más propicio para la gran novela sobre la corrupción; entonces, los crímenes, que son efecto y no causa de lo corrupto, ocuparían un lugar menos destacado en la trama histórica. Recordemos que en este orden importa más el que paga por el crimen que quien lo comete.
En efecto, un título que merece la lectura es el que escribieron Sally Bowen y Jane Hartinger. El espía imperfecto. La telaraña siniestra de Vladimiro Montesinos compila la minuciosa investigación que hicieron las autoras sobre el corruptor y gobernante de esa década. Leer ese texto con las claves de la novela negra no será un ejercicio ocioso, sino que permitirá obtener una visión más clara de qué producciones reclaman su inclusión en la literatura peruana, al tiempo que ayudará a estar mejor prevenidos en el presente.
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EL
EDITOR
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